“Nunca cambies”, “No he cambiado de opinión, y por eso soy consecuente”, “La gente cambia, y eso es algo negativo”, “Te prometo que no voy a cambiar”…

Seguro que has oído más de una y más de dos veces este tipo de expresiones que tienen que ver con una sola cosa: el cambio. Lo único constante que hay en la vida.
Sin embargo, estábamos equivocados si pensábamos que verdaderamente, no había que cambiar para que todo fuese bien en nuestro día a día. Ahora, desmontamos este mito para apostar por el crecimiento personal.
Sí, es necesario cambiar con el tiempo para crecer en la vida.
Realmente, tenemos que ser conscientes de que por mucho que tengamos ciertos ideales, es muy difícil mantenerlos intactos conforme vamos creciendo.
Nuestras experiencias, aventuras y desventuras… Así como distintas maneras de entender la vida irán formando nuestra personalidad, pensamientos y sentimientos conforme va pasando el tiempo.
Esto quiere decir que cuando va pasando el tiempo, algunas cosas que teníamos muy claras, pueden diluirse y cambiar, como la propia palabra indica. Esto, por mucho que nos hayan contado, no es malo.
Cambiar entra en el proceso de crecer, para tener una mayor visión y aprendizaje de lo que es esta aventura vital. Eso no es negativo, sino algo fundamental para poder tener una amplitud personal.
Al fin y al cabo, encerrarse en un estilo de vivir o un pensamiento durante toda la vida hará que nos sintamos más frustrados; porque no conseguimos todo lo que habíamos pensado en una primera instancia.
Al final, la vida va fluyendo y no siempre todo saldrá como queremos. Para que esto no sea un trauma, sino algo bonito y natural, hemos de dejar que todo vaya moviéndose hasta nuevos campos.
Sin sufrir, con ganas de crecer.
Fuente: Nosotras
RA
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