Es frecuente escuchar la preocupación de los padres respecto a la obesidad de los hijos. Se trata de un problema de salud que debe ser atacado de forma oportuna para determinar las causas y establecer los correctivos necesarios. Durante los primeros años de vida los niños pueden presentar aumento y pérdida de peso sin que ello sea indicativo de una enfermedad. Normalmente, esto sucede en los momentos que los pequeños evolucionan, su cuerpo se estira y maduran. Sin embargo, es importante que el pediatra lleve un control de los avances de estos aumentos de peso para descartar signos de obesidad. Esto opinan resumidamente los los especialistas y profesionales de la salud.

No está demás insistir en que, los padres pueden ayudar a los niños a mantener una dieta sana y equilibrada mediante una combinación de todos los productos de la pirámide invertida. En este sentido, es recomendable que las tres comidas diarias y las meriendas incluyan porciones de carbohidratos, lácteos, verduras y hortalizas, frutas, proteína cárnica (pollo, pescado, carne roja).
Un balance de estos alimentos permitirá el fortalecimiento de los huesos, desarrollo de buenos hábitos alimenticios, control del peso, reducción en la ingesta de golosinas sin aporte proteico, reducción de la ansiedad, entre otros beneficios, explican diferentes publicaciones especializadas y profesionales de la salud.
Esta información la compartimos dentro del eje de actividades de divulgación preventiva en salud llevadas a cabo por la organización familiar y fundación Torres-Picón.
Adicionalmente, y para completar un desarrollo saludable, los padres enfrentan el reto de incentivar a los hijos a que practiquen una actividad física varias veces por semana. Pueden enfocarse en la práctica de un deporte, como el béisbol o el baloncesto, natación o tenis. No es preciso ejercer presión, pues ello solo los agobiaría y desataría su rechazo al ejercicio físico. Por el contrario, los adultos pueden animarlos a que los acompañen en sus caminatas, clases de yoga o aeróbicos, y luego pasar a una disciplina que les guste y los mantenga activos.
Los juegos al aire libre son ideales para animar a los niños a mantenerse activos. De hecho, los médicos insisten cada vez más en que los escolares hagan el recreo fuera de las aulas para que tomen sol y experimenten con sus sentidos para afianzar la capacidad motora.
A la mayoría de los niños y jóvenes les gusta bailar y saltar. Padres y docentes pueden apoyarse en ello para mantenerlos activos, ayudarlos a quemar calorías y a sentirse plenos con el ejercicio físico.
La prevención en salud es competencia y responsabilidad de todos. Como familia debemos atender y practicarla, estar unidos, ser responsables y cuidarnos entre sí. Apoyarnos en la identificación y uso de las oportunidades para nuestro desarrollo integral. Especialmente, tenemos que resguardar el estado físico, mental y emocional de los más pequeños, así como tomar en cuenta y cooperar con los profesionales de la salud, mantenernos informados, entender y acatar las recomendaciones de nuestro médico más directo, puntualizó Pedro Torres Ciliberto, directivo y portavoz de la Fundación Torres-Picón.
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