Trabajadores de la salud adscritos al Hospital Antituberculoso de San Cristóbal contaron que además de ganar quincenas de Bs 400.000, no cuentan con insumos para laborar ni protegerse, ni alimentos para los pacientes.

“Un día comen chicha con arepa y otro día arroz con chicha”, dijo Ana Méndez, una de las enfermeras que protestó por un sueldo justo.
Los pacientes con tuberculosis requieren de una dieta rica en proteínas y carbohidratos complejos por cuanto la enfermedad afecta el apetito y altera el sentido del gusto.
Los enfermos que están allí recluidos que padecen de tuberculosis, reconocieron la vocación de médicos y enfermeros al tiempo que indicaron que no han contado con inyectadoras y otros insumos para el cambio de vías a través de las que les suministras algunos medicamentos.
Santiago Gil, tiene 30 años de edad y 45 días de estar internado en el referido sanatorio. La tuberculosis la adquirió en un centro de rehabilitación. El médico tratante le indicó que tendrá que permanecer recluido en el sitio al menos seis meses.
“He recibido la medicación porque para los tuberculosos es gratis. Pero a veces no han tenido los insumos como el adhesivo. Las inyectadoras, muchas cosas. Son necesarias esas cosas, las necesitamos y no las hay. Por eso le hacemos el llamado al presidente para que nos de esos insumos y el sueldo de los trabajadores que se los suba”, dijo el hombre protegiéndose con un tapabocas.
Los trabajadores se sienten vulnerados. Explicaron que si no cuentan con líquidos desinfectantes, se acumularán las bacterias y que si no tienen ropas adecuadas se exponen a contraer enfermedades.
“Hay máquinas que están paradas por falta de repuestos y representan la diferencia entre la vida y la muerte de un paciente. Si le hago una lista terminaríamos haciendo un papiro egipcio. Faltan coletos, desinfectante, jabón, cloro, guantes, uniformes aislantes biológicos, tapabocas, botas de seguridad, herramientas para trabajar en baja y alta tensión, bolsas para la basura, entre muchas cosas más”, dijo Leonel García, trabajador del área de mantenimiento.
Consuelo García es trabajadora social del Hospital Antituberculoso. Dijo que necesitan un sueldo justo, medicinas e insumos. La situación de la institución médica, una de las de referencia del Táchira, está en precarias condiciones.
“Hay 2.000 personas en espera de una cirugía en el área de ginecología. No hay dónde operarlas”, señaló la mujer. Desde 2006 están paralizados los quirófanos que nunca fueron construidos. Sin embargo, el ministerio de Salud asignó recursos al CDI que funciona en el mismo lugar.
“Los médicos nos atienden con mucho gusto pero insumos no hay”, dijo Sara Rodríguez, residente del sector y por la cercanía busca atención médica en el lugar.
Fuente: El Nacional
OS
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