El Pitazo conversó con tres choferes de autobuses que viajan todas las semanas desde ciudades del interior hasta la capital del país. Entre todos recorren más de 2.200 kilómetros por viaje. Cada uno tarda entre 15 y 18 horas como mínimo en llegar a su destino en recorridos que, si las carreteras estuvieran bien, hubiese seguridad y las alcabalas no fueran puntos de soborno, durarían mucho menos.
Robos y peligros en la vía
Javier Gómez* tiene 55 años de edad y 30 trabajando como chofer de autobús en la ruta que va desde Ciudad Guayana, en el estado Bolívar, hasta Caracas. Dice que entiende muy bien la responsabilidad que implica trasladar a personas por las riesgosas autopistas de Venezuela. Relata que desde hace unos ocho años su oficio se volvió más peligroso y las carreteras, “una guillotina”, como las llama sin titubear.
Cuando le toca pasar por el sector El Guapo, municipio Páez del estado Miranda, Javier se encomienda a Dios. Cuenta que justo en ese tramo los conductores se reúnen y aguardan por dos patrullas de policías para que los escolten. “Tenemos que esperar hasta cuatro o cinco horas a que lleguen al menos 10 autobuses. Después, dos patrullas, una delante de la caravana y otra atrás, nos escoltan. Cuando llegamos a la alcabala de la autopista, ahí se regresan ellos (la policía)”, revela.
Pero hay otros lugares que también considera difíciles de transitar por la presencia de delincuentes, como el tramo Ciudad Bolívar – El Tigre. La oración le acompaña en prácticamente todo el viaje que suma cerca de 700 kilómetros. Confiesa que hacer eso es lo único que le da sensación de seguridad.
"Hace unas semanas le cayeron a tiros a una unidad de Expresos Islamar en ese lugar. Hirieron a un compañero y atracaron a varios pasajeros. Ese chofer pude haber sido yo"
Javier Gómez*“Siempre voy con Dios. Antes nos lanzaban piedras para que la unidad se detuviera. Ahora nos caen a tiros. Esa vía que conecta al oriente con el centro del país, debería ser más vigilada por las autoridades. Uno va por la carretera y se siente vigilado por el hampa”, confiesa.
Con Información de El Pitazo








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